Uno de los complejos doble más versátiles que permite ser utilizado en casi todos los formatos. El Polietileno (PE) aporta elasticidad al complejo para evitar rasgado.
Además de la estructura convencional, esta solución también está disponible en versiones con un alto contenido de PET reciclado postconsumo (PET PCR), ofreciendo una alternativa que contribuye al impulso de la economía circular y a la incorporación de plástico reciclado en nuevos envases. Estas estructuras mantienen las mismas prestaciones funcionales, mecánicas y de procesado que las fabricadas íntegramente con PET virgen, garantizando un rendimiento equivalente en los procesos de fabricación y en el comportamiento del envase final. De este modo, es posible incorporar un contenido de material reciclado sin renunciar a la calidad, la seguridad ni a las prestaciones exigidas por las aplicaciones más demandantes.
Este material se puede servir en bolsa ya pre-formada: el cliente sólo tendrá que llenar con el alimento o elemento a envasar y sellar; o en bobina, en este caso es el propio cliente quien se encarga de la formación y llenado del envase. También, se puede utilizar como tapa de bandeja.
Propiedades:
Buena barrera a los gases, vapor de agua y estanqueidad a los líquidos, resistente a los choques térmicos.
Aplicaciones de este material:
Envasado pescado y marisco, helado líquido, salchichas, frutos secos, condimentos, legumbres y no alimentario.
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